La desintegración de la MUD, el fortalecimiento de la burocracia y el futuro del sistema político venezolano.

La reciente guerra de declaraciones y comunicados, encendida por la juramentación de los 4 gobernadores electos del partido Acción Democrática (AD) ante la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) ha hecho añicos la ya frágil unidad opositora.
Capriles Radonski, líder de Primero Justicia en su programa Pregunta Capriles del 24 de octubre ha señalado a Ramos Allup como el responsable de la juramentación de los gobernadores adecos ya que según el, “En AD no se mueve un lápiz sin que su secretario general [Ramos Allup] lo sepa”. Además, lo acusa de ser un aliado del “régimen”, siendo que supuestamente esto lo ayudaría en una eventual campaña presidencial.
Por otro lado, Henri Falcón, líder de Avanzada Progresista, ha calificado las declaraciones de Capriles como niñerías, a la vez que ha denunciado la conducción antidemocrática de la MUD por el G4: Primero Justicia (PJ), Voluntad Popular (VP), Acción Democrática (AD) y Un Nuevo Tiempo (UNT), que a su parecer, luego de las evidentes fracturas, ha pasado a ser un G2: PJ y VP.
A demás de lo evidente, Falcón culpa a éste G2 de su derrota en Lara, siendo que éstos partidos al haber perdido las primarías habrían jugado en su contra para evitar una posible y muy sonada precandidatura presidencial. Con respecto a la juramentación de los gobernadores electos, Falcón argumenta que el propio Capriles, una vez señalado al Presidente Nicolás Maduro como el “Ilegítimo”, fue a sentarse con él en el consejo federal de gobierno, instancia donde se asignan los recursos regionales, por lo que dejó en evidencia las falsedades del discurso moralista de Radonski.
Para Falcón, el doble discurso del G2, satanizando las negociaciones y a quienes las promueven desde la MUD, para luego ser ellos quienes se reúnen y negocian, debe acabarse, siendo que cada partido debería asumir una línea de acorde a sus principios.
Esta sacadera de trapos sucios a la luz pública, no es sino la agudización de una crisis que en vísperas de las elecciones tomaría la forma de la lucha entre abstencionistas y electoralistas pero que tiene raíces más profundas y que es hija legítima de toda la MUD, que ha mostrado su fracaso para convertirse en alternativa de gobierno.
Si bien la abstención militante fue promovida por sectores radicales de la intelectualidad opositora, la causa fundamental de la misma no fue tanto la propaganda de los “filósofos reyes” como si lo fue la política de bandazos de la dirigencia opositora. En éste sentido, el principal enemigo de la oposición no fue el ventajismo natural del gobierno, que se pudo expresar a través de decisiones burocráticas como ocurre en cualquier régimen democrático-burgués (sin escándalo) sino la propia MUD y su incapacidad de ofrecer un programa electoral, como lo hicieron en 2015.
La Política de Bandazos: La Insurrección vs. El Voto.
 
En el argot político, un bandazo se refiere al cambio brusco y repentino de una política o línea de acción. Esta conducta errática  que ha sido por demás normal desde los primeros intentos de unidad (Coordinadora Democrática) los ha venido acompañando y se intensificó, contradictoriamente, luego de haber conseguido una mayoría parlamentaria como consecuencia de un incremento en los egos y aspiraciones dentro de la MUD.
Los intentos fallidos de salir del presidente por medio de la fracasada convocatoria de un referéndum revocatorio, que luego pasaría a ser un intento de reforma constitucional para acortar de forma retroactiva el periodo presidencial, la declaratoria de abandono de cargo, la incorporación y desincorporación de los diputados de Amazonas, que los enredarían en un desacato al TSJ, y hasta intentar comprobar que la madre de Nicolás era colombiana, fueron un hilo de fracasos constantes durante todo el año 2016, que si bien tenían diferentes padres, eran hijos todos de la MUD. Intentos sin embargo que tenían en común atenerse a una línea “legal”.
Una vez errados todos los tiros leguleyos, triunfa en la MUD la corriente “salidista”, la del desconocimiento institucional y la “calle del no retorno”, para éste entonces, la dirigencia opositora había malgastado su capital político y no se esperaban fuertes movilizaciones, es entonces cuando se echa mano de los dirigentes juveniles, menos relacionados con el fracaso anterior y más cercanos al movimiento estudiantil.
Las heridas del diputado Requesens (PJ), hermano de la presidenta del FCU de la UCV, Rafaela Requesens, generaría una serie pequeñas movilizaciones en el centro de Caracas cercanas al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que aunado a la paralización de actividades académicas de las universidades “tradicionales”, que nunca faltan cuando hace falta sacar a los estudiantes, serían la chispa que encendería las guarimbas 2017.
Durante los cuatro meses que duró la violencia callejera, la MUD, antes dividida en su caracterización de régimen político venezolano entre democracia disminuida, totalitarismo competitivo, cesarismo democrático, dictadura o dictablanda, asume por primera vez en su historia un discurso único señalando al gobierno como dictadura.
Esta caracterización, lejos de ser creída por la mayoría de las fuerzas políticas integrantes de la unidad, se asume como elemento indispensable para establecer un “Desafío Político” en los términos señalados por Gene Sharp en su libro “De la dictadura a la democracia” y que ha servido más para derrocar gobiernos democráticos que dictaduras. Este es un elemento importante ya que la dirigencia opositora, llevada de la mano por sus asesores del Departamento de Estado, asume una línea política que no tiene base o asidero real y cuya principal tarea es usar todos sus mecanismos propagandísticos para encubrir sanciones económicas, bloqueos financieros, financiamiento de grupos terroristas y operaciones de falsa bandera bajo el pretexto de la defensa de los DDHH en Venezuela.
Advertidos por la experiencia de los anteriores dirigentes de la “salida”, los dueños de VP y PJ toman posturas pacifistas en los medios de comunicación, llamando a una supuesta resistencia no violenta, mientras en las calles se distribuían desde máscaras anti gas hasta dinero para los guarimberos (mercenarios) profesionales. Esta supuesta resistencia, que se reivindica autónoma de los partidos y a la que se achacan los destrozos, y los “excesos” cometidos, entre ellos la quema de personas, el secuestro y otros delitos, sería la que más adelante les pasaría también factura cuando se separasen de la vía violenta.
El discurso de la dictadura sirvió además para que los lacayos del imperialismo asumieran acciones de lesa soberanía al invocar contra Venezuela la Carta Democrática de la OEA y sanciones económicas y políticas por parte de la administración Trump (que se suman a las ya existentes desde Obama).
El quiebre definitivo con su base, se da entonces en este contexto de profunda radicalización de la sociedad venezolana en el cual ser chavista militante suponía riesgos a la integridad personal y hasta quienes no tomasen partido, pero no estuviesen de acuerdo con la violencia pagaban el costo de vivir en las zonas acomodadas de Altamira, Las Mercedes y San Antonio de los Altos, en las que incluso estos grupos ejercieron controles territoriales con el cobro de peajes y vacunas para la causa y donde se dieron los enfrentamientos más fuertes entre la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y los violentos. Estos serán los más golpeados por el cambio hacia la vía electoral.
Los primeros en asumir ésta vía serían aquellos que nunca se creyeron toda la retórica propagandista del “régimen dictatorial” pero que fueron complices silentes del discurso de odio, a éstos se les sumarían más adelante los antes desconocedores de las instituciones democráticas, con argumentos como “inscribirse no es participar” y “votar no es validar” golpearon a aquellos a quienes durante semanas mantuvieron en la calle, aquellos que compraron todo el paquete de la falsificación ideológica que justificaba las acciones callejeras.
Si a este cuadro le sumamos la división exteriorizada por la MUD en las primarias, lo que evidenció que más allá de los problemas de la gente, lo que en realidad le interesa a los dirigentes opositores son los cargos y en la distribución de cuotas de poder, entonces tendremos razones suficientes para explicar el fracaso de la MUD sin tener que recurrir al ya gastado discurso sobre fraude que tan acostumbrado tiene a todos los Venezolanos.
Hasta ahora, hemos evaluado la política de bandazos de la MUD y las razones del discurso “dictatorial” promovidos por el los asesores del Departamento de Estado como razones del fracaso opositor. En la próxima parte explicamos las razones de la participación en las elecciones regionales, los mecanismos para encubrir los verdaderos motivos de esta participación y como la victoria del pueblo puede ser aprovechada para mantener el estatus quo, lo que en vez de servir para profundizar la revolución puede terminar fortaleciendo a los grupos burocrpaticos dentro del Estado.
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