¿Frente Amplio o Frente Anticapitalista? A propósito de los acuerdos PSUV-PPT y PSUV-PCV.

 

El pasado 26 de febrero, desde la cede del comité central del Partido Comunista de Venezuela en el Edificio Cantaclaro, se firmaría el acuerdo unitario PSUV-PCV a la vez que la tolda del gallo rojo proclamaría a Nicolás Maduro como su candidato a la presidencia de la república. Días antes, el 21 de febrero, pero esta vez desde el teatro municipal de Caracas, el PPT haría lo propio, completando así los partidos del Gran Polo Patriótico que apoyarían la candidatura del PSUV. De esta manera, se cierran las consultas de ambas toldas a su militancia, tanto la Asamblea del PPT como la XIV Conferencia de los Comunistas.

Desde la Corriente Marxista – Lucha de Clases (LdC), hemos venido siguiendo y estudiando los documentos que han servido de base a los debates de ambas toldas, a la vez que a lo interno, convocamos a toda nuestra militancia a dar un amplio debate sobre la situación actual y la candidatura presidencial en todos los organismos de base (células), asambleas locales, sindicatos, universidades y espacios de intervención, tomando como punto de partida nuestro documento ¿Requiere el chavismo un candidato alternativo?

A través de estos debates, a los que se suma un estudio marxista de todo el gobierno del Presidente Maduro, pero sobre todo de los últimos 10 meses, llegamos a la conclusión de que la tendencia general del gobierno y de la dirección psuvista es a la conciliación y pacto con la burguesía nacional, con el fin de salvaguardar el modelo rentista y permanecer en el poder, aún a costa del sufrimiento y las penurias del pueblo, tendencia que además es irreversible producto de la debilidad y senilidad de un régimen que cada vez se apoya más en medidas coercitivas para contener el descontento. Por ello, en fecha 09 de febrero, enviamos una carta al PCV, PPT y al resto de organizaciones y movimientos sociales que conforman el poder popular denominada “Volver a Chávez y Renovar la Esperanza, por una Alternativa Revolucionaria”, explicando nuestra resolución a construir una alternativa revolucionaria con un programa socialista, documento en el que además exponemos las contradicciones del gobierno y que recomendamos a todos aquellos que deseen profundizar en los argumentos que nos llevaron a tomar esa decisión. Esta carta fue acompañada además de una reunión bilateral entre una representación del Buró Político del PCV y del Comité Ejecutivo (CE) de nuestra corriente en la que expusimos nuestra línea política e hicimos el llamado a construir una alternativa revolucionaria.

Una Concepción Etapista.

Una de las principales razones que ambas toldas dan para el apoyo de otra candidatura de Maduro es la de la defensa de la “integridad territorial” frente a la arremetida imperialista que “pone en riesgo la perspectiva de liberación nacional”. Este argumento, núcleo de ambos acuerdos, no resiste sin embargo el más mínimo análisis marxista.

Consideramos que el error de estos partidos radica en una concepción etapista de la revolución, por la cual primero habría de resolverse la “contradicción principal” imperialismo-nación, lo que se logra con la “unidad de las fuerzas patrióticas”, y luego avanzar en la construcción socialista.

Desde Lucha de Clases reconocemos la real amenaza que representa el Imperialismo Norteamericano y condenamos todas las acciones abiertas y encubiertas que vienen desempeñando para derrocar gobiernos en todo el mundo y en especial en Venezuela, sin embargo, como hemos venido señalando, la política del gobierno, lejos de presentar una respuesta al imperialismo, es dócil ante las agresiones. ¿Se puede considerar antiimperialista a un gobierno que cede soberanía con la aprobación de la Ley Constitucional de Protección a la Inversión Extranjera? ¿Por qué se permite que el encargado de negocios norteamericano, Todd Robinson, conspire abiertamente en Caracas con toda la oposición y no se le echa a patadas del país? ¿Es acaso antimperialista reconocer una deuda de $1.032 millones con la Gold Reserve? Deuda además rechaza por el comandante Chávez, quien los expulsó del país y a quienes el actual gobierno abre nuevamente las puertas.

En Venezuela, país de economía dependiente cuya burguesía no tiene la capacidad de llevar por si misma un proceso de emancipación y por lo tanto es dócil al imperialismo, todo proceso de liberación nacional debe ser conducido por el proletariado. Solamente expropiando las palancas de la economía y planificándola a través del control democrático y transparente de los trabajadores se puede hacer frente a las agresiones, sabotajes y bloqueos imperialistas. En esto radica el permanentismo de Trostky.

Un gobierno realmente antiimperialista, ante una agresión como la actual, debe inmediatamente armar a los trabajadores y tomar medidas contra los especuladores y bachaqueros de que disminuyen la capacidad del pueblo de enfrentar una lucha de resistencia, por el contrario, el gobierno insiste en su política de despidos y judicialización de los trabajadores combativos, desmoralizando así a quienes son el verdadero sostén de cualquier proceso revolucionario.

El presidente, al llamar a la conformación de un frente amplio, en el que se encuentran por igual el patrón y el obrero, lo que haces es caer en esta errada concepción de etapas propias del menchevismo, relegando la lucha de clases y subordinando a los trabajadores a la burguesía “patriota” para defender la integridad nacional.

¿Debilidad del pueblo o crisis de la dirección?

Otra de las justificaciones es que los acuerdos forman parte de una estrategia de acumulación de fuerzas. Lo que a su vez parte de una concepción según la cual el movimiento popular es débil, no está lo suficientemente maduro, está desarticulado o está alineado con el PSUV, lo que dificulta lanzar una candidatura alternativa.

Lo que realmente encubre este argumento es la profunda crisis de dirección, la ausencia de un partido revolucionario que logre presentarse como una verdadera alternativa. Es precisamente la fortaleza del pueblo la que garantizó la victoria de los Comuneros del Maizal y la de los Comunistas en los municipios Simón Planas de Lara y Libertador de Monagas, y es precisamente su dirección la que los ha llamado a la calma, es la fortaleza del pueblo la que no ha permitido que el proceso se pierda, la que rescató a Chávez en 2002, la que venció el paro petrolero y la que salió a votar contra la violencia de la ultraderecha y por la profundización socialista de la revolución bolivariana que nunca llegó.

Como marxistas, debemos señalar que, en momentos de auge, las masas son capaces hasta de empujar a sus direcciones reformistas y burocráticas como se hizo durante el periodo de Chávez en el que se ocuparon empresas, sin embargo, en momentos de reflujo, en los que las masas no ven satisfechas sus necesidades y además se las golpea, éstas buscan una dirección de la cual asirse en su lucha defensiva.

Consideramos que si lo que se busca de verdad es acumular fuerzas, en vez de suscribir un pacto que el PSUV está incapacitado de cumplir (pue si quisiera ya habrían al menos liberado a Elio Palacios), lo que se debió hacer es deslindarse, confrontar las tendencias oportunistas, reformistas y entreguistas y disputar la Hegemonía del movimiento al PSUV, planteando al pueblo una alternativa revolucionaria, con un programa socialista para salir de la crisis. Por el contrario, se llegan a acuerdos que son en realidad cartas de buenas intenciones, pues no contemplan una sola medida revolucionaria como sería la nacionalización del comercio exterior, o de la banca, y en el caso por ejemplo de revertir la bonificación del salario o de aprobar una ley de consejos socialistas de trabajadores, no se dan términos ni plazos.

En su discurso, Oscar Figuera, secretario general del PCV, señalaba que “no toda la estrategia podía ponerse al alcance del enemigo”, lo que hace suponer que las negociaciones incluyeron medidas que no están presentes en el acuerdo. Sin embargo, debemos señalar que, aunque así fuese, aunque Nicolás haya prometido al Buró del PCV tomar medidas revolucionarias, creer esto es caer en el más burdo idealismo, abandonando el método materialista. Figuera señala además que “en las manos de Nicolás Maduro la patria no se perdería” a los que nos preguntamos ¿Qué patria? ¿Para quién? ¿será la patria burguesa? Esos comentarios, de parte de un dirigente comunista nos parecen irresponsables ya que llaman al pueblo (y a sus militantes) a poner su confianza (y su voto) en una dirección que ya ha demostrado su total degeneración.

El acuerdo, que se presenta como un avance, como un paso al frente, es en realidad un retroceso en la línea, seguida con acierto, de construcción de una alternativa revolucionaria. Por ello, ante este paso atrás de los partidos que representaban una opción para las capas más adelantadas del chavismo, creemos que es necesario construir un instrumento político que le sirva a la clase trabajadora, a los y las jóvenes, y al pueblo en general, para la conquista del poder político. Para ello, hemos puesto a disposición del chavismo revolucionario y socialista nuestra organización, para que a través de las ideas del marxismo, podamos ir a paso seguro formando una dirección que no sea freno de las luchas sino que las acompañe y desarrolle hasta sus últimas consecuencias: la destrucción del Estado Burgués.

¡Ante los acuerdos social-patriotas, organizar una dirección revolucionaria!

¡Únete a la Corriente Marxista, instrumento de Lucha de la Clase Trabajadora!

 

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