Hablemos de Estrategia: Respuesta a Humberto Zavala, militante de la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS).

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El día 11 de marzo, el militante de la Liga de Trabajadores por el Socialismo, Humberto Zavala, publica en el diario virtual de su organización un artículo crítico sobre el acuerdo PSUV-PCV, en el que además hace referencia a la carta[1] que desde la Corriente Marxista – Lucha de Clases, enviásemos a la XIV Conferencia Nacional del Partido Comunista el 18 de febrero exhortándoles a optar por una candidatura alternativa para las elecciones presidenciales venideras.

En su crítica, Zavala habla del “previsible” respaldo de la candidatura de Nicolás Maduro por parte del PCV, partido al que además le hace una serie de críticas históricas. Sin embargo, el corazón de la crítica de Zavala al PCV, radica en señalar lo que ya nosotros el 6 de marzo[2] indicábamos como el principal error de los comunistas: una concepción etapista de la revolución. Como vemos, nada más fácil que “prever” los acontecimientos una vez ocurridos y además explicados.

El presente artículo, busca responder a las críticas presentes en el apartado: ¿Por qué no hubo candidatura alternativa del PCV? Una respuesta a la Corriente Marxista – Lucha de Clases, haciendo énfasis en el debate sobre la estrategia revolucionaria que desarrolla la organización madre de la LTS y a la cual se vincula intelectualmente Zavala.

Bolcheviques, Mencheviques y Social Revolucionarios: ¿Por qué plantearle tareas al PCV?

Para Zavala,

“…resulta llamativo ahora sí, que una corriente que desde hace tantos años viene sosteniendo una suerte de “entrismo” en el PSUV para salir de su inmovilismo se vea en la necesidad de plantearle tareas a otra organización[3], como el caso del PCV, tareas en las que, hay que decirlo, a pesar de los años no ha podido avanzar un centímetro desde allí dentro”.

Un lector desinformado podría pensar que quien escribe pertenece a una organización de masas que ha logrado avanzar no “centímetros” sino metros en la construcción de un partido revolucionario con su propio método, sin embargo, nada más alejado de la realidad. Por otro lado, debemos señalar al compañero Zavala, que si le “resulta llamativo” que hayamos intentado empujar al PCV es porque ¡los propios Bolcheviques lo hicieron entre febrero y octubre de 1917![4] extraño fuera que a un militante trotskista no le pareciera familiar el uso de esa táctica.

Con el fin de recordarle a nuestro compañero el lugar dónde seguramente habrá leído, lo que ahora le resulta llamativo, citamos un fragmento de la revista Estrategia Internacional, órgano teórico de su organización:

“…mientras [los bolcheviques] no había[n] conquistado la mayoría en los soviets, mantenía[n] la exigencia a Mencheviques y Social-revolucionarios (SR) de que rompiesen con los capitalistas y las potencias imperialistas y tomasen el poder. […] Esta táctica había cumplido un papel fundamental para el avance de la influencia de los bolcheviques…”[5]

Más adelante y citando a Trotsky explican:

“la reivindicación de los bolcheviques dirigidas a los mencheviques y a los socialistas revolucionarios: ‘¡Rompan con la burguesía, tomen en sus manos el poder!’ tiene para las masas un enorme valor educativo. La negación obstinada de los mencheviques y de los SR a tomar el poder, que se hizo visible tan trágicamente en las Jornadas de Julio, los condenó definitivamente ante las masas y preparó la victoria de los bolcheviques”[6]

En nuestro caso, al no poseer la mayoría dentro del movimiento proletario venezolano, exhortamos al PCV a tener una candidatura alternativa, a romper con los burócratas, reformistas y entreguistas del PSUV, lo que a su vez reflejaba la esperanza de sectores de la vanguardia. Exhortación que, al ser rechazada, tiene un enorme valor educativo si es acompañada de una crítica que logre conectar con la base del partido, su juventud y con elementos sin partido que han votado históricamente en la tarjeta del Gallo Rojo, como en efecto ha ocurrido.

Seguramente los compañeros responderán que no estamos en una situación similar, que, a diferencia de los bolcheviques, quienes se encontraban en una situación de auge revolucionario, nosotros estamos en presencia del fin de los gobiernos “posneoliberales”. Obviamente, reconocemos que no estamos en una situación idéntica pues la historia nunca se repite exactamente de la misma manera, esperar que así ocurra, para actuar mecánicamente de acuerdo a un manual preestablecido, respondería a una concepción muy distinta a la del marxismo revolucionario. Lo verdaderamente marxista en todo caso, no es esperar que se den todas las condiciones sino sacar de la historia las lecciones que permitan tomar acciones que correspondan con el momento histórico dado.

¿Cómo se gana autoridad?

Las elecciones municipales jugaron un papel importante en el desarrollo de las contradicciones dentro de la alianza chavista, el descontento y desconfianza en la dirección del PSUV por parte de partidos como Patria Para Todos o el Partido Comunista, se evidencia en la negativa de éstos en apoyar, en un lugar estratégico como lo es el municipio Libertador de Caracas, a la candidata del gobierno. Por el contrario, ambos partidos apoyaron la candidatura de Eduardo Samán, quien representaba el periodo de mayores expropiaciones durante el Gobierno de Chávez, y que no podía ser acusado de corrupción.

Además de Samán, ambos partidos apoyaron la candidatura del comunero Ángel Prado en el municipio Simón Planas del Estado Lara. En uno y otro caso, el gobierno actuó de forma implacable para bloquear cualquier alternativa no oficial, demostrando que para ellos era preferible ir a elecciones en competencia con candidatos de la MUD que con chavistas de izquierda, lo que tenía como consecuencia la radicalización de las bases que incluso otrora apoyaran al PSUV. Esto fue fundamental ya que permitía evidenciar un pacto que ya veníamos señalando, y nuestra participación en la lucha, nos posibilitaba explicar nuestras ideas desde dentro y no desde una tribuna.

Este objetivo, de ampliar la influencia de los revolucionarios, sólo se puede alcanzar si quienes participan en la lucha, arriesgando sus empleos, e incluso su derecho a la alimentación por desafiar a la burocracia, nos ven dando la pelea junto a ellos. No se trata de ninguna manera de crear falsas ilusiones sobre la democracia burguesa, ya que siempre defendimos nuestros principios y programa en cada espacio, sino de la flexibilidad táctica que debe tener toda organización revolucionaria si en realidad se plantea disputar la hegemonía del movimiento a los reformistas y no simplemente predicar el marxismo.

Zabala, obvia además un caso señalado por los teóricos de su internacional. Éstos, haciendo referencia al referéndum planteado por L. Ludlow sobre la participación o no de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, citan el programa de transición de Trostky en el cual explica que:

“Cualesquiera que sean las ilusiones de las masas respecto al referéndum, esta reivindicación refleja la desconfianza de los obreros y los campesinos por el gobierno y el parlamento de la burguesía. Sin sostener ni desarrollar las ilusiones de las masas, es necesario apoyar con todas las fuerzas la desconfianza progresiva de los oprimidos hacia los opresores”[7]

Esta desconfianza que señala Trotsky, fue la misma que vimos y que impulsamos “con todas las fuerzas” que teníamos disponibles durante el periodo en cuestión.

 Desde fuera del movimiento, lugar en el que se encuentran los compañeros de la LTS, puede parecer que la base sigue acríticamente a la dirección, a los partidos que impulsaron estas campañas, sin embargo, nuestra experiencia con los campesinos del Maizal, los vecinos del municipio Simón Planas y quienes apoyaron en Caracas la campaña de Samán, nos demuestra que el instinto de quienes se sumaron a estas luchas es un instinto de clase. Fue el valor y la convicción de la lucha por el socialismo lo que impulsó a la mayoría de las personas a las que tocamos y con las que compartimos trincheras.

Esa base, no se dispersó luego de las elecciones, sino que siguió reclamando a la dirección la constitución de una alternativa revolucionaria, es allí, en ese marco en el que se inscribe nuestra carta a la XIV Conferencia Nacional del PCV y que nos lleva a plantearnos la táctica del frente único con los elementos que tienen influencia en el movimiento proletario del país, esta vez, con la autoridad conquistada por nuestros cuadros producto de una línea de lucha acertada.

El Frente Único: ¿Con quién se construye la unidad?

Los compañeros de la LTS han tratado de repetir, sin éxito, la experiencia de sus camaradas argentinos del Partido de los Trabajadores por el Socialismo (PTS), quienes junto con otras organizaciones constituyeron el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), aplicando la táctica de frente único.

Quienes nos critican por tratar de impulsar la misma táctica con el PCV, han demostrado preferir la unidad de acción con el Partido Socialismo y Libertad (PSL), quienes en más de una ocasión han demostrado el más repugnante oportunismo, tratando incluso de vincular las sentidas protestas y saqueos populares con las guarimbas anticomunistas de la derecha con el fin de  justificar el lanzarse en los brazos de la MUD, llegando incluso a participar en el acto de la “sociedad civil” en la UCV, punto de partida del Frente Amplio Venezuela Libre.

Obviamente, esta unidad (aunque sea sólo una unidad de acción) con oportunistas de la calaña del PSL está condenada al fracaso, y deja entrever además el doble rasero del compañero Zavala quien ve colaboracionismo en todos lados menos en su propio patio. Mientras nosotros entendemos y advertimos los errores del PCV, los compañeros insisten en su trabajo con el PSL quienes se han puesto, de hecho, en el bando de la burguesía pro-imperialista, siguiendo un poco el camino andado por Bandera Roja años atrás.

Con el fin de ayudar a superar este error, le recomendamos hurgar dentro de su propio guardarropa, estudiando un poco más los documentos sobre la estrategia que deberían guiar su fracción.

“La táctica del Frente Único Obrero, elaborada a partir del Tercer Congreso de la Internacional Comunista es la expresión más acabada de esta misma lógica. Constituye una táctica compleja que tiene un aspecto de maniobra, otro táctico y otro estratégico. Por un lado, implica acuerdos –producto de determinada relación de fuerzas entre las tendencias– con reformistas y/o “centristas” como aliados circunstanciales (aspecto de maniobra) con el objetivo de la unidad de las filas proletarias para luchas parciales en común (aspecto táctico, defensivo u ofensivo). Y por otro, como objetivo principal, la ampliación de la influencia de los partidos revolucionarios producto de la experiencia en común (o su rechazo por parte de las direcciones oficiales), con el fin de conquistar la mayoría de la clase obrera para la lucha por el poder (aspecto estratégico, ofensivo)”[8]

Al parecer, si es que nuestros compañeros han intentado poner en práctica los consejos de su internacional, se han equivocado desde el comienzo, pues el aspecto que señalan como maniobra, el intentar acuerdos “con reformistas y/o centristas” lo han intentado con oportunistas que han claudicado ante la derecha pro-imperialista.

A diferencia, nuestra orientación hacia las organizaciones con una base proletaria dentro del chavismo, nos ha permitido llevar a cabo luchas parciales en conjunto (lo que señalan como un aspecto táctico) con el objetivo de ampliar nuestra influencia hacia la vanguardia (lo que también ha dependido del número de cuadros dedicados a esta tarea).

El ultra-izquierdismo estalinista de un declarado trotskista.

El error fundamental de Zavala en su artículo (y de sus compañeros en general) radica en una concepción mecánica de lo que significa el chavismo y de lo que significó el gobierno del propio Chávez al que calificaron de nacionalista burgués. No reconocen lo que sus teóricos llaman “trincheras” en una sociedad democrático burguesa, y que hoy los trabajadores defienden ante el apresurado viraje bonapartista del gobierno de Maduro.

La lucha de los trabajadores de Lácteos los Andes, empresa nacionalizada durante el periodo de Chávez y defensa la de la inamovilidad laboral frente a los despidos, e incluso la defensa de comunas como el Maizal, son apenas tres ejemplos de una lucha defensiva apoyada en “trincheras”, pero no los únicos.

Albamonte y Maiello, parten del hecho cierto de que la democracia burguesa presenta puntos de apoyo (organizaciones obreras y derechos conquistados por los trabajadores) para la lucha contra la reacción fascista, y la contraponen a la táctica de “Clase contra Clase” adoptada durante el “tercer periodo” de la Internacional Comunista (IC):

 “Al contrario, Stalin y la dirección de la IC, basados en el elemento cierto de que más allá de sus diversos regímenes políticos el estado burgués conserva siempre un mismo contenido de clase, se negaban a reconocer cualquier diferencia entre la democracia burguesa y el fascismo”[9].

Para ser honestos, algunos dirigentes de la LTS, en su crítica al PSL durante las guarimbas de 2016 y 2017, señalaron con razón que la consigna “Fuera Maduro” tenía un carácter reaccionario ya que la salida de Maduro no daría paso a la revolución socialista, si quiera a un gobierno democrático, sino a la derecha más recalcitrante y anticomunista. Sin embargo, en la práctica, el compañero Zavala toma la misma actitud que tomaron los comunistas alemanes guiados por Stalin contra los socialdemócratas, a los que denominaban social-fascistas.

Su incapacidad para ver al PCV si quiera como aliado circunstancial frente al avance, esta vez no del fascismo, sino de una tendencia bonapartista del gobierno, niega de entrada cualquier posibilidad de establecer un frente único defensivo que se pueda apoyar en las “trincheras” conquistadas por la clase trabajadora durante el gobierno de Chávez pues no las reconoce.

Es paradójico que un anti-estalinista como Zavala termine reproduciendo lo que el mismo denomina “practica deplorable” del estalinismo, es decir, la línea ultraizquierdista que definió el periodo durante el cual la Internacional Comunista adoptaría la táctica de “clase contra clase”, lo cual “dejan mucho que desear a su declarativo trotskismo” para usar sus propias palabras.

Salvaguardando la independencia de clase ¿De qué clase habla Zavala?

Como hemos señalado, el ultra izquierdismo de los compañeros les impide hacer frente con las organizaciones reformistas o centristas que tienen una mayor influencia en el movimiento proletario, participando en actividades, pero sin poder conectar con los trabajadores y ganarlos.

En su artículo, podemos leer lo siguiente:

“Es por ello precisamente que los trotskistas de la Liga de Trabajadores por el Socialismo, insistimos en la necesidad de salvaguardar desde un principio la independencia de clase de los trabajadores en lo político y organizativo frente al chavismo[10] y la pro imperialista oposición de derecha”

En principio esto puede parecer acertado, incluso nosotros, mantenemos una férrea lucha contra los elementos reformistas y posmodernistas que influyen ideológicamente al movimiento de masas, a lo que anteponemos una concepción clasista y revolucionaria.

El error está nuevamente en asumir “al chavismo y a la pro imperialista oposición” como elementos a los que hay que combatir por igual. En la práctica, tenemos que preguntarnos ¿Se está trabajando en favor de la independencia de clase o por mantener una independencia hacia la clase?

En mi opinión, si de verdad se quiere luchar por la independencia de la clase, eso se debe hacer desde dentro, entendiendo que la ideología de la clase trabajadora de nuestro país es el chavismo, con todo lo que ello implica.

Como explicábamos anteriormente, los compañeros al ver al chavismo como un movimiento nacionalista burgués desde fuera, no comprenden las contradicciones que existen en su interior, la lucha entre las bases radicalizadas que reivindican el socialismo y exigen la destrucción del Estado Burgués y la dirección otrora reformista que hoy lucha por acabar con cualquier atisbo de poder popular.

Esto se traduce en una concepción metafísica que estudia al chavismo como algo estático (nacionalismo burgués o bonapartismo sui generis). ¿Acaso su participación en diferentes frentes de intervención no les ha demostrado la capacidad de lucha que poseen las bases chavistas? Las consignas “somos obreros, no somos guarimberos” o “no más explotación, en revolución” elevadas por las propias trabajadoras de ovejita ¿no les dicen nada sobre el contenido de clase que defienden los chavistas de izquierda?

Al parecer, cuando Zavala habla de “salvaguardar la independencia de clase”, al no comprender lo que acabamos de explicar, se refiere a salvaguardar su propia independencia pequeñoburguesa de izquierda frente a las masas proletarias chavistas.

Un verdadero revolucionario, sabe que la conciencia de la clase trabajadora no es algo homogéneo, y que ésta se educa a través de la adaptación de diferentes tácticas en medio de la lucha contra los opresores. El hecho de elevar consignas democrático-radicales, no implica en ninguna manera una concesión en los principios revolucionarios a favor de la democracia burguesa, sino que es un llamado a la acción con otras organizaciones que puedan defender estas consignas para la conformación de un frente único en el cual disputar la hegemonía de la clase, ganando espacios y construyendo elementos de tipo soviético como consejos de trabajadores para pasar a la ofensiva.

A modo de balance.

Hasta ahora, hemos respondido al compañero Zavala a través de lo dicho por los propios teóricos de su internacional. Sin embargo, más que una crítica, creemos haber planteado una defensa de nuestra posición, a través de un examen sobre las tácticas que hemos empleado en la lucha y los objetivos estratégicos que nos hemos planteado.

Actualmente, cuando el país atraviesa una de las peores crisis económicas de su historia, crisis que afecta principalmente a la clase trabajadora y debilita su capacidad de lucha y organización, la Corriente Marxista – Lucha de Clases no sólo ha logrado sostenerse, sino que está pasando por una etapa de fortalecimiento, como ha arrojado el balance de nuestro último Comité Central realizado los días 9 y 10 de marzo. Esto se debe no al producto del azar, sino a que la línea adoptada en cada momento se ha correspondido con la tendencia del movimiento.

Podemos decir que hemos actuado audazmente, y aún con las limitaciones de una organización pequeña, hemos sabido alinear nuestra táctica con las necesidades del momento, analizando además en cada situación las contradicciones existentes, producto de nuestra participación directa en cada frente.

No queda más que desearles a los compañeros de la Liga de Trabajadores por el Socialismo la mejor de las suertes en la aplicación de su propia línea política y en sus intentos de unidad de acción con los oportunistas, por nuestra parte, continuaremos con el trabajo paciente de dialogar con los sectores avanzados de la clase obrera y ayudarlos a sacar conclusiones de su propia experiencia a la par que luchamos hombro a hombro por todas sus reivindicaciones inmediatas.

[1] Lucha de Clases “Carta a la XIV Conferencia Nacional del PCV: Volver al Chávez Revolucionario, para romper con el capitalismo, los comunistas deben dar un paso al frente”. Disponible en http://luchadeclases.org.ve/venezuela/8136-carta-a-la-xiv-conferencia-nacional-del-pcv-volver-al-ch%C3%A1vez-revolucionario,-para-romper-con-el-capitalismo,-los-comunistas-deben-dar-un-paso-al-frente

[2] Lucha de Clases “¿Cómo se combate al imperialismo? A propósito de los acuerdos PSUV-PPT y PSUV-PCV”. Disponible en http://luchadeclases.org.ve/venezuela/8143-%C2%BFc%C3%B3mo-se-combate-al-imperialismo-a-prop%C3%B3sito-de-los-acuerdos-psuv-ppt-y-psuv-pcv

[3] Negritas propias.

[4] Según el calendario Juliano.

[5] Albamonte, E., & Maiello, M. (2012). Trosky y Gramsci: debates de estrategia sobre la revolución en “occidente.” Estrategia Internacional, (28), pp. 117

[6] Ibid. pp. 135.

[7] Trotsky, León, El programa de transición, citado en Albamonte, E., & Maiello, M. (2016). Gramsci, Trotsky y la democracia capitalista. Estrategia Internacional, (29), pp. 140.

[8] Albamonte, E., & Maiello, M. (2016). Gramsci, Trotsky y la democracia capitalista. Estrategia Internacional, (29), pp. 132.

[9] Albamonte, E., & Maiello, M. (2012). Trosky y Gramsci: debates de estrategia sobre la revolución en “occidente.” Estrategia Internacional, (28), pp. 137.

[10] Negritas propias.

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